en el sitio oscuro

en el sitio oscuro
los brazos se balancean al compás del paso,
mientras la mano roza buscando dimensiones
que encajen con el deseo previsto.
una y otra vez el desfile se inicia con el anhelo indemne.
no hay mirada, sino tacto y olfato móvil.
el ritmo se articula siguiéndonos
y la danza persiste hasta que las luces claras
notifican el final del circuito.

escasamente

escasamente rocé los labios con uno
con dos de ellos ni siquiera me bajé los pantalones
a ninguno de los tres les he mirado a los ojos.
restos de perfume me llevo conmigo a la vuelta:
uno lo encuentro en mi cara,
el otro en el brazo izquierdo
y el tercero en las manos.

de repente

de repente vuelven los fantasmas con todo su poder
y me acorralan con su presencia
instalada en mi cerebro
mientras armo volantines mentales
para largarme tan lejos como tres años atrás
en los que ni podía imaginar
que pudiera estar tan atrapado
por un recuerdo que no me da tregua.

y espero

me retoco la barba
me ducho
me pongo crema hidratante, me visto
y espero que suene el timbre de la puerta.
no tengo ni puta idea de cómo serás.
no sé si me vas a gustar o no.
no sé si vamos a entendernos sexualmente
o si será otro encuentro inútil.
no quiero conocerte
sólo quiero que me folles
y te vayas enseguida de mi casa.

en un cuarto oscuro

no te veo muy bien porque estamos en un cuarto oscuro.
empieza la sesión:
con mi mano toco tu paquete,
mis prejuicios y mis miedos se ponen en marcha.
palpo, aprieto suavemente,
investigo las posibilidades de tu hinchazón.
toco tus pezones. primero suave, luego fuerte y muy fuerte.
de esta forma averiguo de qué vas.
te rozo con mis labios los tuyos.
esta prueba es la más importante.
si nuestras bocas y lenguajes del beso se entienden,
entonces se enciende otra vez la esperanza
de que tú puedas ser mi novio.
todo lo que pasa desde este momento hasta que nos corremos
es como la caída por un precipicio de un búfalo perdido.
finalmente, como casi siempre, no nos intercambiamos el móvil.
otro día volveré a empezar.
igual, seguramente.

mi enajenación

me vuelvo loco con tus ojos negros.
y mi enajenación
no me permite ver
que detrás de tus pupilas
hay un espacio lleno de mentiras y desencuentros.

¿qué hay detrás de ese muro tuyo con el que me tropiezo
una y otra vez?
¿por qué no entiendo tus palabras?
¿por qué no me das la estocada final
y me dejas tirado en medio de la nada?

mierda!
nuestros deseos no son afines.
nuestras cabezas no pueden asociarse por más que lo intentamos.
nuestros orgasmos no se gustan.
nuestros tiempos están separados
por miles de millones de metros cúbicos de agua salada.

tu culo

quiero meterte el dedo y acariciar tu flora rectal
como cuando pasas la mano sobre una pradera de hierba mojada.
si pudiera meter la cabeza en tu culo pasaría allí mis vacaciones.

esta casa

tengo tos.
ayer fumamos demasiados marlboros.
uno detrás de otro sin parar durante toda la noche
arrastrados por las palabras plateadas y odiando los silencios,
mientras bailamos sin mirarnos

(porque en ese vacío pueden colarse pensamientos demoledores)

ahora duermes en mi cama y yo leo, cocino, como, consulto mis correos electrónicos
y escribo este pequeño relato de algo tan intrascendente como una tarde de domingo,
de un día en el que ya se empieza a notar que el otoño nos espera
y alguien está durmiendo en mi cama.

(tengo tanta tos que voy a volver a fumar a ver si la nicotina y el alquitrán me alivian momentáneamente)

mientras escribo la casa está paralizada por tu silencio.
hay ropa tirada en el suelo,
unos recipientes de lentillas en mi baño,
un móvil que no es el mío y que suena sin parar,
una sudadera dejada en el sofá que ya he olido varias veces.
tengo que hacer zumo de naranja para cuando te despiertes.
hoy esta casa no es la habitación de mi hotel.

marcado por un duelo inacabado

cogeré la rabia, el dolor que siento, la impotencia, tu desprecio,
la ansiedad y la melancolía
y con todo este equipaje combustible empezaré a andar
hacia un lugar muy lejos de mi amor obsesión.

y no me preguntaré el porqué de las cosas,
porque nunca podré entender lo que en tus neuronas se cuece.
no me permitiré llorar ni una sola vez más por ti,
así me quede marcado por un duelo inacabado.

y no me esconderé más.
y andaré por la calle sin esperar encontrarte
y si esto ocurre te saludaré con tu primer falso nombre,
ese que me dijiste que era el tuyo.

una pequeña parte de tu cuerpo

un día me corrí mientras te pasaba el dedo por la fisura
que hay entre tus nalgas.
otro día me correré oliendo tus sobacos.
estos son mis mejores orgasmos.
aquellos en los que una pequeña parte de tu cuerpo
me domina por completo.

aún sin gemir

a veces cuando me follas me duele y me aguanto
porque quiero que folles.
quiero que lo hagas todo el rato y que sea sólo para ti.
yo apenas necesito ver como entornas los ojos,
aprietas los labios
y aún sin gemir nada notar que te estás corriendo.

quiero ser lo que tú quieras que sea

me pongo en la cama boca abajo con las piernas abiertas.
cojo tu polla con mi mano y hago que se meta en mi culo.
te digo con voz baja que te olvides que soy yo y que me folles
mas allá de mi particularidad.
quiero ser sólo un culo para ti, ahora.
quiero que me lo hagas como se lo haces a cualquiera
que no le has dicho que le quieres.
quiero ser lo que tú quieras que sea.

caña

sé lo que me das.
sé que lo que me das conecta con mi yo esclavo.
me arrastro, mendigo tu cariño, lamo tus pies y tu culo
siempre que tú quieres.
y tu indiferencia me hace fuerte.
me incita a escalarla para llegar a su cima.
tus cortes de llamada en el móvil me obligan a seguir llamándote
una vez y otra vez y otra vez,
para caer en el abismo de tu silencio.

caña. cuanta más caña me das más quiero y más te quiero.

realmente no eres tú lo que yo deseo.
sino lo que me haces es lo que hace que mi cabeza este el 85% del día
enredada en tu crueldad,
mi adicción preferida.

el recuerdo de tus particularidades

hace tiempo que no te veo
pero te voy encontrando, por partes,
en las caras de otros hombres con los que me cruzo
y así, reconstruyo tu rostro con fragmentos de nariz, mejillas y labios
que mis ojos toman prestados
para reconstruirte,
para retenerte en mi memoria un poco más de tiempo,
antes que el recuerdo de tus particularidades se vaya desvaneciendo.

la geografía del deseo

la geografía del deseo es un territorio escarpado, árido y difícil.
cuando te busco por un llano, tú estás detrás de una montaña.
alguien se asoma por una colina pero no es a mí a quien busca
y así vamos danzando por territorios desconocidos
sin encontrarnos,
buscándonos hasta desfallecer.